
Yo salía de casa con un objetivo claro, que era comprar un afinador y unas cuerdas para la guitarra. El afinador lo quería de una marca determinada, además. Y las cuerdas, la quinta y la sexta. Todo estaba definido. El plan estaba en marcha y próximo a concluirse. Pero algo lo truncó todo: La librería del Corte Inglés.
"No, no pares!", me decía yo. Iba a tardar mucho más tiempo del pensado para hacer la simple compra pretendida sólo por pararme a mirar libros. Y lo vi. Ahí, solito. Precioso. Diciendo "cómprame".
Nunca llegué a la tienda de música.
Tenía que ponerlo también aquí. Ays.

